Nombre científico: Chicorium intybus var. foliosum
Familia: Asteráceae

Descripción:
De la achicoria se aprovecha la planta entera. Sus hojas se abren en roseta desde la base de color verde, tienen reflejos rojizos en la base y de un verde intenso en la punta con un verde casi amarillo en el centro. Cuando la planta alcanza un tamaño hay que cerrarla y atarla para que la falta de luz blanquee las hojas interiores y así queden más tiernas.
Sabor y salud:
Las hojas más duras se aprovechan para sopas y caldos, pero en sí toda la planta puede comerse cocida. Para ello se lava y trocea y se echa al agua hirviendo, con un poco de sal. Añadirle un poco de patata suavizará su sabor. No necesita más componendas. Esta sencillez es admirable y no puede describirse lo suficiente, hay que probarla. También hay quien la aliña en el plato una vez cocida, con el aceite donde se ha freído un diente de ajo pelado; o prepara un puré o una crema. El caldo es bueno tomarlo en una taza, es muy remineralizante. Combina muy bien con otras verduras como puerro, zanahoria, patata,...
Las partes más blancas pueden seleccionarse para comerlas crudas en ensalada, pero sin dejar nunca a remojo, porque es así como pierde vitaminas. Combinará bien con aguacate y naranja, con granos de granada o con aceitunas negras tipo Aragón o con anchoas, o simplemente con aceite, vinagre y sal.
El amargor de la achicoria se debe a sustancias como la intibina, que actúan sobre el hígado y el estómago, favoreciendo sus funciones. Aporta pocas calorías, pero su valor está en las vitaminas, minerales y en la fibra.
Fuente:La fertilidad de la tierra nº 45
Familia: Asteráceae

Descripción:
De la achicoria se aprovecha la planta entera. Sus hojas se abren en roseta desde la base de color verde, tienen reflejos rojizos en la base y de un verde intenso en la punta con un verde casi amarillo en el centro. Cuando la planta alcanza un tamaño hay que cerrarla y atarla para que la falta de luz blanquee las hojas interiores y así queden más tiernas.
Sabor y salud:
Las hojas más duras se aprovechan para sopas y caldos, pero en sí toda la planta puede comerse cocida. Para ello se lava y trocea y se echa al agua hirviendo, con un poco de sal. Añadirle un poco de patata suavizará su sabor. No necesita más componendas. Esta sencillez es admirable y no puede describirse lo suficiente, hay que probarla. También hay quien la aliña en el plato una vez cocida, con el aceite donde se ha freído un diente de ajo pelado; o prepara un puré o una crema. El caldo es bueno tomarlo en una taza, es muy remineralizante. Combina muy bien con otras verduras como puerro, zanahoria, patata,...
Las partes más blancas pueden seleccionarse para comerlas crudas en ensalada, pero sin dejar nunca a remojo, porque es así como pierde vitaminas. Combinará bien con aguacate y naranja, con granos de granada o con aceitunas negras tipo Aragón o con anchoas, o simplemente con aceite, vinagre y sal.
El amargor de la achicoria se debe a sustancias como la intibina, que actúan sobre el hígado y el estómago, favoreciendo sus funciones. Aporta pocas calorías, pero su valor está en las vitaminas, minerales y en la fibra.
Fuente:La fertilidad de la tierra nº 45
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